jueves, 8 de abril de 2010

Mujeres artistas

La mujer ha formado parte indiscutible del mundo del arte, pero como elemento pasivo, representada hasta la saciedad en pinturas y esculturas, como diosas, como reinas, como vírgenes, santas, pérfidas, madres, amantes. Su función en la historia del Arte parece haberse limitado a ser modelos de los pintores masculinos.
  Ahora bien, conocemos que durante el periodo que va desde la Edad Media hasta la Època Contemporánea los nombres femeninos en el mundo del Arte, de la cultura en general se pueden contar con los dedos de la mano.
   Mujeres escritoras como Sor Inés de la Cruz o Santa Teresa de Jesús pudieron introducirse en el mundo de la creación gracias a su posición como religiosas y el tiempo libre que ello les otorgaba. Sin dejar de un lado sus cualidades personales y sus inquietudes y su espíritu de superación.
  No hubo arquitectas, ni escultoras ni pintoras durante uan época de dominio de sociedades patriarcales bajo religiones misoginas que no permitían a las mujeres ejercer cargos dentro de sus pirámides jerárquicas.
  Pero antes de esta línea divisoria, existen milenios donde  no existió esta barrera a la creatividad femenina.
 De ahí que una nueva arqueología se plantea estudiar el pasado prehistórico,  y sus evidencias materiales, entre ellas el arte, desde la posición de una igualdad de género, que puede resultar hoy sorprendente, pero igualmente bizarro resultaría pensar que la aportación de proteina a la colectividad humana por parte de los hombres cazadores, era más importante que la aportación de vitamina e hidratos por las mujeres recolectoras.
 En este contexto, ese eterno masculino, omnipresente en la historia del arte, debe ser reestudiado, para recuperar lo femenino en la historia de la humanidad.
  El hecho de que las mujeres se quedasen en el poblado, embarazadas, amamantando o cuidando hijos como norma general, no implicaba que su posición fuese inferior, ni que esta función social importantísima de mantenimiento y conservación del grupo estuviese infravalorada.
  El acceso a materiales, el tiempo en la cueva, curtiendo pieles para abrigarse, machacando hierbas y cereales, preparando los  frutos silvestres recolectados perfectamente pudo también dedicarse a su "decoración"
 No hay ninguna prueba de que los Bisontes de Altamira fuesen pintados por un hombre. No hay ninguna prueba de que la agricultura fuese inventada por hombres.
  Las venus paleolíticas pudieron haber sido realizadas tanto por mujeres como por hombres.
 Es importante que se comience a hablar de la Historia del Arte como un período de creación común, donde una colectividad puso todo de sí para la supervivencia.
 Su capacidad de crear arte también.

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