viernes, 11 de diciembre de 2009

UNIDAD 56: ARTE ROMANO

Otros, en verdad, labrarán con más primor el animado bronce, sacarán del mármol vivas figuras, defenderán mejor las causas, medirán con el compás el curso del cielo y anunciarán la salida de los astros; tú, Romano, atiende a gobernar los pueblos; éstas serán tus artes: imponer condiciones de paz, perdonar a los vencidos y derribar a los soberbios”

Virgilio, La Eneida


ARQUITECTURA ROMANA
Fundamentos históricos


Nacida en el año 735 a.C., Roma dependerá al principio de los etruscos para pasar a ser una ciudad Estado independiente cada vez más importante en el centro de Italia (etapa monárquica). De los siglos V al III se convirtió en un fuerte Estado (República) y un poderoso imperio militar. Su victoria frente a Cartago en Occidente y frente a Macedonia en Oriente determinaron la creación de un imperio mediterráneo (Mare Nostrum) consolidado con la llegada del Imperio (27 a.C.) que extendió la cultura, lengua, derecho y administración romanas por buena parte de Europa y riberas mediterráneas (“romanización”).

La organización de unos territorios tan extensos influyó en el arte, al exigir el desarrollo de una arquitectura mayoritariamente civil, centrada en obras públicas, de una gran calidad técnica y material y fruto de un eclecticismo plástico donde escultura y pintura se subordinan a aquélla.



Antecedentes


La combinación de las nuevas técnicas con la tradición helénica es la base de la arquitectura romana donde el decorativismo griego se adosa a la estructura y no se funde con ella, creando grandes posibilidades plásticas:

tradición etrusca: que gozaba de una gran tradición urbanística (ciudades amuralladas con calles cruzadas perpendicularmente) y de la construcción de edificios públicos e ingeniería; a ello se unirá la estructura de sus templos que recogerán los romanos; el uso del arco y la bóveda (por ejemplo en las puertas de entrada y en las cloacas); utilización del orden toscano, variante del dórico
tradición helénica: La conquista y saqueo de los reinos helenísticos mostró a Roma su gran desnivel cultural a pesar de su mayor poder político-militar. Se inició así un proceso de helenización que comenzó con la importación de obras griegas o su copia,, e incluso de los propios artistas, la mayoría de ellos extranjeros. Se trataba de poner, a nivel cultural, a la gran potencia a la altura de sus dominados. Estos hechos han hecho poner en duda la autonomía y creatividad del arte romano. Entre estos elementos: el urbanismo hipodámico, algunas tipologías de edificios (templo, teatro, estadio) y la adopción de los órdenes griegos a partir del siglo III (muros de sillares, columnas, entablamentos). La forma griega quedará ahora vaciada, mera envoltura exterior que se desgasta en múltiples repeticiones.
novedades técnicas: adquiridas en la época altorrepublicana (V-II a. C.) como el desarrollo del arco de medio punto de dovelas y la bóveda, traídos de las ciudades de la Magna Grecia, el desarrollo del tratamiento técnico de la cal (al principio opus incertum que deja a la vista un recubrimiento de guijarros). Respondían a su expansionismo y a la necesidad de materiales baratos, edificios duraderos e infraestructuras civiles, a la vez que un desaforado sentido de propaganda política




Características generales



la arquitectura es la manifestación más importante del arte romano, esencialmente urbano y de carácter civil, supeditado a los intereses de los gobernantes. Tres palabras de Vitrubio lo definen: “solidez, utilidad y belleza”
carácter eminentemente funcional y práctico orientado a la solución de problemas concretos, utilizando una concepción axial o simétrica de los edificios. La función crea la belleza
monumentalidad y colosalismo. Los edificios exceden en muchas ocasiones la función para la que están diseñados dando una apariencia de magnificencia que tiene motivos simbólicos (la grandeza de Roma y su poder y la asociación a la civilización clásica) y políticos (el prestigio de los magistrados y emperadores que erigen dichas obras para controlar o divertir al pueblo). Es una afirmación de autoridad, constituye el símbolo que domina a la multitud de los ciudadanos y que hace presente el Imperio, potencia y razón de toda la vida; la escala del edificio romano es la escala de este mito, de esta realidad, no es ni quiere ser la escala del hombre."
frente a lo griego aparece una concepción del espacio interior que revela una multitud de soluciones constructivas en función del edificio del que se trate. No se preocupa tanto por crear volúmenes como por crear espacios para usar. En los interiores de planta circular y rectangular imperan la simetría y una grandiosidad de escala inhumana y monumental, substancialmente satis­fecha en sí misma e independiente del observador.Un ejemplo de todo lo dicho y de su diferencia con el arte anterior es el uso del peristilo de los templos griegos para configurar el espacio interior de las basílicas.
presenta una gran complejidad pues no sólo aplica el sistema adintelado sino también utiliza el arco y la bóveda (descubrimiento del ábside como eje de simetría horizontal y la cúpula como eje vertical) llegándose a una simbiosis de elementos.
introducción de abundantes novedades de variado tipo: nuevos materiales, nuevas técnicas constructivas, multiplicidad de edificios diferentes (anfiteatros, termas,circos,..). La pluriformidad del programa edilicio romano se opone así netamente al tema unívoco de la arquitectura griega, su escala monumental, la nueva técnica constructiva de arcos y bóvedas, el sentido de los grandes volúmenes, las poderosas concepciones espaciales de las basílicas y de las termas, una conciencia altamente escenográfica, una fecundidad de invención, ... que hacen de la arquitectura romana una enciclopedia morfológica de la arquitectura.

Materiales


Son muy variados: piedra (generalmente de poca calidad debiéndose recubrir de estuco, no usándose el mármol de forma generalizada hasta el Imperio) en pequeños formatos para mamposterías (dispuestos a base de elementos irregulares, opus incertum, o de piezas bien labradas en forma romboidal, opus reticulatum) o en formatos mayores (ciclópeos o aparejos de sillería regular: isódomo, a soga y tizón o quadratum), ladrillo dispuesto de diferentes maneras (bien adobe o el destacado ladrillo cocido al horno, opus testaceum, muy resistente), mampostería, hormigón, madera (material auxiliar de construcción), fábricas mixtas en las que se combinaban diversos materiales,... Los edificios importantes estaban revestidos con placas de mármol y decorados en su interior con pinturas murales y mosaicos en los suelos.

La aportación más decisiva de los romanos fue el opus caementicium (hormigón o mortero: arena, cal, agua y grava, guijarros o roca volcánica llamada puzolana) que permitió construir grandes bóvedas y cubrir amplios espacios como las termas (las mayores bóvedas romanas cubrían un espacio que no fue igualado hasta llegar a los tiempos del acero en el XIX), abaratando enormemente los costes de construcción y permitiendo una gran moldeabilidad y resistencia. El sistema constructivo se organizaba a partir de dos paredes, de madera en el subsuelo y de ladrillo-piedra-mortero en la zona de muro, que se rellenaban con piedras o conglomerado (más pesadas las de abajo, más ligeras las de arriba), donde se vertía el hormigón liquido que se dejaba fraguar para, a partir de aquí, elevar el muro de la misma forma; en las partes cupuladas se utilizaría un enconfrado de madera (de hecho, en ocasiones, se utilizaban moldes de madera para dibujar los casetones) pudiendo dar un aspecto flexible al hormigón. Como no era en si mismo un material decorativo, el hormigón era recubierto habitualmente por un estuco pintado y, en otras estancias más lujosas, con finas capas de mármol de color; en las casas privadas, las paredes finas y suaves de estuco e­ran pintadas con murales de complicado diseño.





Formas constructivas



Sistema arquitrabado: Los elementos de soporte son muros, columnas o pilares que sustentan entablamentos, normalmente de madera y tejados a dos aguas. Utilización de órdenes clásicos (en la República se prefiere el dórico y en el Imperio el jónico con el uso del capitel de esquina generalizado y, sobre todo, el corintio decorado de forma muy variada, desde las hojas de acanto, hasta volutas o decoración figurada dando lugar al “orden compuesto”) que acaban usándose de forma superpuesta siguiendo un orden. Aparece un nuevo orden llamado “toscano”, inspirado en el dórico pero sin su pureza monumental (fustes sin estrías se alzan sobre una basa, normalmente con plinto y toro, el capitel recuerda al dórico pero de forma más decorativa con la aparición de diversas molduras: por ejemplo el fuste terminaba en una moldura estrecha o astrágalo, que servía de transición al capitel; éste añadió además una pequeña estructura cilíndrica bajo su equino). Las columnas son de basa ática, delgadas y estriadas (en ocasiones no aparecen) a veces de un material distinto para destacar
Arco: Será la gran novedad del sistema constructivo romano al utilizarse en gran escala en todo tipo de edificios a excepción del religioso (que sigue los órdenes). Se sustituye el “arco doblado” etrusco por un arco de grandes sillares que subrayan la talla radial de las junturas. Su fuerza expresiva se basará en el contraste entre muro macizo y vano, que se destaca con una línea de imposta que marca el arranque del arco; de hecho la visión se mueve por la línea curva dando una movilidad y ambigüedad mayor a la obra que, por ejemplo, tenía el sistema adintelado, más estático. A menudo se destaca la clave con algún elemento decorativo o resaltando el sillar, o bien se alternan materiales (piedra-ladrillo) por motivos económicos que se vuelven decorativos. Aparecerán igualmente “arcadas ciegas de descarga” generalmente de ladrillo con fines estructurales. En lo que se refiere a las bóvedas, se desarrollará la bóveda de cañón, de arista y la cúpula, bien sobre trompas bien sobre pechinas para enlazar la base circular y la cuadrada
Combinación columna y arco: absurda desde un punto de vista constructivo, su uso tiene un mero carácter formal que provoca la aparición de nuevos sistemas de organización que le liberan del “orden” (Tabularium de Roma o Anfiteatro Flavio). Su sentido hay que buscarlo, por un lado, en la asociación a la cultura griega y, por otro, en reducir aparentemenete la escala del edifico, haqciéndolo más accesible a la persona, que formaba así parte de su monumentalidad.
Ambos sistemas se organizan independientemente. Por un lado, la columna se adosa al muro, se tiende a elevar sobre podiums y tiene una función meramente plástica, y el entablamento se convierte en diversas molduras horizontales que encuadran el arco definiendo nuevos espacios interiores (enjuta). Por otro, la arcada se apoya en pilares cuyo inicio se remarca con impostas.
La llegada del Imperio supondrá la libre disposición de los elementos organizativos, que hará posible una arquitectura figurada, independiente de la estructura sustentante, o bien recubrir a ésta. Ello provocará una ornamentación caprichosa que, en ocasiones, determina el carácter más que la función práctica. La arquitectura se transforma en decorado y en imagen fastuosa y colosal al servicio del Imperio. Surgen así fachadas-escaparate, arcos de triunfo y conmemorativos donde abunda una nueva visión de los elementos de los órdenes clásicos: entablamentos quebrados, frontones curvos, fachadas retranqueadas, abundancia de nichos con estatuas, columnas y pilares en diferentes variantes (exentas, adosadas, sobre pedestal,...), abundancia de elementos decorativos y molduras, ricos revestimientos (mármoles, pinturas,...)

Significado


Los orígenes del arte romano no son sino el resultado de proceso de simbiosis de una serie de culturas anteriores, fundamentalmente la etrusca y la griega/helenística, pero también las orientales, a la vez que de las relaciones entre centro (Roma)-periferia (provincias). Ello hizo poner en duda la creatividad e independencia del arte romano.

Su arte será el resultado de un proceso de expansión político-militar y una necesidad consciente de las nuevas élites por asimilar un lenguaje artístico de prestigio de acuerdo al nuevo status de potencia. Surge así un arte realmente propio que debe responder, por un lado, a unas necesidades funcionales de control, organización y funcionamiento de extensos territorios y grandes ciudades (de ahí la importancia de la ingeniería) y, por otro, a unas necesidades simbólicas, reflejo y justificación del poder de las nuevas clases dirigentes y de la grandeza de Roma. En todo ello, la ciudad será el eje de esta civilización.

Este carácter dará, dentro de su variedad tipológica, una gran uniformidad a las edificaciones romanas en los diferentes lugares del Imperio, muestra de la “asociación” de dichas áreas a la civilización romana. El poder vigilaba para que esto fuera así con una voluntad de asimilación y romanización, pues ya señalaba Tácito que la mejor forma de asimilar a galos o bretones era hacerlos vivir en un contexto monumental a la romana. Técnicamente el instrumento de esta uniformización fue la “colección de cartones” con planos, alzados y croquis acompañados de recomendaciones que fijaban las características de los distintos edificios (Maison Carrée).

De hecho, se ha dicho que los romanos colocaron la res en lugar del logos griego, es decir, la pragmática realidad en vez de una concepción abstracta, teórica y mítica (Gigantomaquia, Centauromaquia,... para mostrar su superioridad cultural y militar sobre otras naciones). De hecho se contrapondrán los escultores-arquitectos griegos a los ingenieros(artesanos)-arquitectos romanos. Roma rompe la contemplación abstracta y el perfecto equilibrio del ideal griego, haciéndose más instrumental y más plegada a símbolos retóricos de grandeza.

En fin el arte como modo de relación entre el individuo y el Estado, éste como promotor del bienestar público. Este proceso se inició desde el momento en que ese carácter ético/moral se desgastó a lo largo del helenismo, pasando de expresión de la colectividad urbana, de los ciudadanos, a expresión del poder del monarca.

Este carácter propagandístico se inició tal vez en los últimos tiempos de la República fruto de la rivalidad entre los distintos militares que llevó a una carrera de construcciones lujosas que excedían incluso a su propia finalidad (primeros teatros en piedra que hasta esos momentos se habían realizado en madera o construcción de grandes santuarios). Se trataba de exaltar el poder de los donantes con vistas a ganar los comicios. Este carácter pasó indudablemente al Imperio.

En resumen, la arquitectura era parte de esa misión colonizadora-civilizadora y un medio seguro de establecer visualmente la cultura romana y el poder del Estado. En tierras ya consolidadas era de vital importancia estampar el sello romano sobre el paisaje urbano por medio de tipos constructivos reconocibles. El Estado estaría detrás por tanto de buena parte de los aspectos constructivos (monopolio de sus materiales, extracción, mano de obra).




Ornamentación



Un elemento característico será la abundante decoración, presente en los elementos arquitectónicos y que recubre los paramentos constructivos. A la vez, se van a desarrollar gran cantidad de nuevos motivos adaptados a múltiples construcciones. Entre los temas vegetales prefiere los acantos, rosetas o palmetas, y sobre todo las guirnaldas, formadas por flores, frutos y cintas entrelazadas. Todo ello de forma bastante naturalista y de blando modelado donde los tallos se mueven suavemente de forma curvada respetando la simetría de la composición. Al final del Imperio dichos motivos irán haciéndose más estilizados, geometrizados y abstractos. Aparecerán también elementos animales como los bucráneos o cráneos de buey.

Los elementos constructivos también se usarán a veces con fines ornamentales, como ocurre con los frontones que se multiplican en puertas y ventanas o adoptan variadas formas (curvos, rotos, quebrados...). Algo similar ocurre con las columnas o el entablamento con fines escenográficos.

Finalmente hay que mencionar la importancia de la pintura, mosaicos o mármoles de colores que recubrirán los interiores de casas, palacios y demás construcciones enriquecidos además por multitud de esculturas.






Tipos constructivos


Religiosos
Templos: Vinculados en origen al arte etrusco al contar con un pórtico profundo elevado sobre un podio, sufrieron la influencia griega en la planta rectangular de la cella (o circular como los tholoi), el peristilo y en los órdenes. A pesar de ello el acceso es sólo delantero (direccionalidad: frente a la visión en esquina griega ahora se prioriza una perspectiva frontal, invitando la escalinata y el pórtico a entrar en el templo: modelo próstilo), se elevan sobre podio (monumentalidad), no tienen opistodomos (las ofrendas quedan en la cella), la naos se divide en ocasiones en tres naves (Juno, Jupiter y Minerva) y las columnas normalmente se adosan al muro de la naos (pseudoperiptero), pudiendo incluso no estar exento. Se llegó pues a una solución de compromiso entre las tradiciones etrusco-romanas y la influencia griega..

Junto a esta tendencia aparecerán formas muy novedosas como el Panteón (I)o el Santuario de la Fortuna Primigenia y algunas de influencia oriental (Baalbeck).



Administrativos
Basílica: edificio público destinado a sede de tribunales y transacciones comerciales o reuniones ciudadanas. De planta rectangular, estaba dividido por varias naves separadas por columnas, más alta generalmente la central (en ocasiones cubierta por bóveda de cañón) lo que permitía la apertura de ventanas altas, y cubierta por una estructura adintelada de madera. El fondo de la nave central suele ser semicilíndrico y estar cubierto con una media cúpula, ábside ocupado por el magistrado. Existirán modelos algo diferentes como es el caso de la Basílica de Majencio, apoyada en pilares y cubierta por bóvedas. Inspirará la basílica paleocristiana.


Obras de ingeniería


Puentes: construidos a partir de arcos de medio punto apoyados sobre gruesos pilares reforzados para resistir los embates del agua, acompañados de tajamares.

Acueductos: utilizar para hacer llegar el agua a las ciudades salvando todo tipo de desniveles. Estaba formado por arquerías sobre las que iban los canales de agua para surtir no sólo al servicio doméstico, sino a las termas, fuentes,...

Calzadas: desempeñaron un papel fundamental en las comunicaciones militares y comerciales. Construidas con grandes lajas de piedra, ligeramente curvadas para poder desaguar con facilidad. Cada cierto tiempo se colocaban miliarios, que señalaban el número de millas que quedaba para la ciudad más próxima.

Presas (Proserpina en Mérida), puertos (Ampurias), faros (Torre de Hércules), alcantarillado, murallas...



Conmemorativos
Arcos de triunfo: realizados para conmemorar u homenajear a un personaje por alguna acción, tenían por tanto un carácter propagandístico. Se localizaban en vías de acceso a la ciudad o en foros. Podían tener una, tres o cinco aperturas. Normalmente se articulaban a partir de arcos de medio punto apoyados sobre pilares de uno o tres vanos y flanqueados por columnas adosadas sobre podiums; sobre estos elementos se colocaba un arquitrabe que podía estar decorado con inscripciones y relieves. Una variante será el arco cuádruple o tetrapilono, compuesto por 4 pilares que definen un espacio cuadrado cubierto por cúpula o bóveda de arista.

Columnas: de finalidad similar, estaban apoyadas sobre altos pedestales y decoradas con escenas dispuestas helicoidalmente que recordaban generalmente ciertas acciones bélicas del personaje.

Funerarios: la tumba es igualmente y en cierta medida una forma de perpetuar el recuerdo. De los columbarios (o simples cámaras sepulcrales con nichos en la pared para las urnas cinerarias) se pasará a la inhumación, en cistas de piedra marcadas por estelas con la efigie del difunto o su nombre. Los modelos de cualquier forma serán muy variados desde piramidales (Cayo Cestio) hasta con forma de torre (Escipiones). Las más imponentes fueron las imperiales, de forma cilíndrica y proporciones colosales, se alzaban sobre un podium sobre el que se situaba el cilindro de hormigón, macizo en gran parte, y todo ello cubierto por un túmulo (Adriano).


De ocio o recreo
Roma se preocupó por mantener a su pueblo entretenido, para lo cual se encargó de que se construyeran importantes y numerosos edificios públicos.

Los teatros romanos toman como referencia el teatro griego, pero establecen ciertas diferencias con respecto a él. Eran exentos, no están adosados a ninguna colina como sucedía en Grecia (aunque hay excepciones como en el caso de Mérida donde se aprovecha una ligera pendiente), lo que era posible gracias a una estructura de pilares y bóvedas lo que les permitió ubicarse en el corazón de las ciudades. Tenían un gradería y una orchestra semicirculares (el coro había terminado por ser insignificante, el área destinada a él había sido reducida pues a un pequeño semicírculo). Si eran de pequeño tamaño, odeones, es posible que tuviesen una cubierta de madera, si por el contrario, eran más bien grandes se podían cubrir con toldos. Se ocupaban y desalojaban a una gran velocidad gracias a unos pasillos abovedados denominados vomitorios (también usados en anfiteatros). Aparte de la orchestra, permanecía la scena griega, mucho mayor, entre 24 y 30 metros de ancho, y que tenía detrás un decorado fijo, el frons scaenae: un muro con nichos, arcos y tres puertas adornado con dos o tres pisos de columnas, marco de las representaciones teatrales y las gradas. El teatro tenía un ambiente más selecto y refinado que el anfiteatro.

El anfiteatro, literalmente teatro doble, surge como resultado de la unión de dos teatros lo que le dará una planta elíptica. Era una gran edificación descubierta, compuesta por una superficie oval, llamada arena, circundada por un graderío elevado sobre el terreno. Servían para asistir a las luchas de gladiadores, de fieras e incluso a batallas navales. Bajo la arena existían varios corredores. Se desalojaban por el sistema de vomitorios que ya hemos visto al hablar de los teatros. El anfiteatro más antiguo conocido es el de Pompeya (75 a.C.) y el más grande es el Coliseo de Roma (80 d.C.), en cuyo exterior podemos ver la superposición de órdenes: abajo el toscano, en el medio el jónico y arriba el corintio habitual en el exterior de los grandes teatros y anfiteatros. En él hay dos puertas, por una lado la triunfal y por otro la fúnebre. Junto a este deberemos señalar los de Nimes y Arles (Francia).

El circo era el lugar en el que se celebraban las carreras de caballos, cuádrigas, etc. Tenía forma elíptica y en el centro había un espacio decorado con vegetación, botines de guerra, esculturas, etc. denominado spina. En las gradas existía un lugar destacado, tribuna, que era ocupado por el emperador o por algún personaje de cierta relevancia.

Las termas son baños públicos en los que era posible encontrar las siguientes zonas: frigidarium, piscinas de agua fría, tepidarium de agua: templada y caldarium de agua caliente. El agua se calentaba con un complejo sistema de calderas similar al sistema de calefacción de algunas viviendas (conductos de agua caliente bajo los suelos, que se cubrían con mosaicos decorativos). En las termas existían bibliotecas, jardines, etc. destacando un patio central, llamado palestra, donde se puede practicar ejercicio y, a su lado, el apodyterium o vestuario. En algunas ocasiones todas estas instalaciones se duplican, a un tamaño más reducido, para las mujeres. El agua se traía desde las fuentes, a menudo lejanas, mediante acueductos. Estaban decoradas con mosaicos que embellecían las superficies, Desde el punto de vista arquitectónico son edificios de un diseño muy elaborado que contribuyeron, en gran medida, al desarrollo de la arquitectura romana, Si una ciudad era importante era posible que tuviera varias termas. Las termas públicas romanas también respondían a una función social y política. Se convirtieron en lugares ideales para el recreo y la relación social y, en consecuencia, los emperadores compitieron por legar al pueblo de Roma las obras más fastuosas. Entre sus ruinas se han descubierto numerosas obras de arte. Las termas cerca del foro de Pompeya, construidas hacia el siglo II a.C., son un ejemplo excelente de los modelos más antiguos. Bajo el Imperio estas estructuras comparativamente modestas se volvieron progresivamente más grandiosas. Aunque hoy se encuentren en un estado auténticamente ruinoso, las más importantes son las de Caracalla, en las afueras de la ciudad de Roma.




Urbanismo


El crecimiento urbano, al ser la ciudad el eje de la civilización romana y la base de control de los territorios, provocó que la ciudad recibiera una atención máxima desde el punto de vista arquitectónico y urbanístico, tanto estructuralmente (geometrización) como higiénicamente y estéticamente (muestra del poder y un modo de vida y forma de atracción y romanización de las clases dirigentes locales). La ciudad adopta pues una ordenación regular (sistema hipodámico), siguiendo el esquema del castro romano, a partir de dos vías principales: el cardo (eje N-S) y el decumano (eje E-O), que determinan las 4 puertas principales. Estas vías confluyen en un área central llamada foro (seguirá el esquema del ágora griega con abundancia de pórticos y columnatas, ahora más centrado y que tiende a organizarse en torno a un eje axial), que se configura como un espacio público en torno al cual se sitúan los más importantes edificios civiles y religiosos (el templo en uno de sus lados), siendo centro habitual de las actividades comerciales con mercados o basílicas (el crecimiento urbano obligará a construir varios de ellos). Los grandes edificios de ocio como termas o anfiteatros se situarán generalmente al exterior de la ciudad.

En la medida de lo posible las dimensiones de los distintos elementos guardan una proporción entre sí y en relación al número de habitantes de la ciudad. La diferencia con el ágora responderán a un componente arquitectónico más programado y oficial perfectamente organizado en torno a espacios geométricos.

La vivienda. El modelo ideal es la casa señorial urbana o domus organizada simétricamente en torno a un atrio o patio que acaba estando porticado y que presentaba un techo inclinado que enviaba el agua al impluvium (pequeño estanque) a través del compluvium. A su alrededor aparecerán las distintas habitaciones: tablinum (sala de estar), cubiculum (dormitorio), triclinium (comedor), cocina,... En las casas de las clases altas aparecerán diversos atrios y un peristilo-jardín al modo helenístico, organizados autónomamente, en torno a los que se sitúan dependencias para la servidumbre, almacenes,...

En ciudades muy pobladas y proletarizadas como Roma surgirán las insulae o casas urbanas de alquiler, de materiales muy pobres y que se elevan en varias alturas, las más grandes a partir de un patio central, y que presentan tiendas o talleres en su planta baja que se abren a galerías porticadas.

En el campo se desarrolla entre las clases senatoriales la villa rústica, cuya se trasladará a las afueras de la ciudad (villas suburbana), estando todas ellas ricamente decoradas. Dos son los modelos dominantes bien en torno a un peristilo bien formando un largo edificio central con alas precedido de pórtico columnado.


Ejemplos (utilizar para ampliar comentario de tipologías)


Edificios religiosos: Maison Carrée en Nimes, Panteón de Roma, templo de Vesta y de la Fortuna Viril en Roma; funerarios: mausoleo de Adriano y Augusto; domésticos: viviendas de Pompeya, Domus aurea en Roma y Villa Adriana en Tívoli, Insulae de Ostia; urbanismo: foros romanos, Timgad en Argelia; de recreo: teatro Marcello en Roma y de Mérida, anfiteatros Flavio en Roma (Coliseo) y de Nimes, Circo Máximo en Roma, termas de Caracalla; conmemorativos: arcos de Tito y Constantino, Ara Pacis Augustae (I, II), columna trajana; civiles (ingeniería y administrativos): basílicas de Majencio y Emilia en Roma, acueductos de Segovia y los Milagros, murallas de Lugo, Pont du Gard y puentes de Alcántara y Badajoz, Vía Apia.


ESCULTURA ROMANA

Antecedentes



Con un carácter y funcionalidad similar a la arquitectura, la escultura romana también encuentra sus raíces en las tradiciones previas de la península itálica, sobre todo en el enorme prestigio de la tradición clásica griega. Dos son pues sus principales influencias:





tradición etrusca: su interés por el retrato, fruto de la tradición de las imagenes maiorum, y su representación en tumbas y pinturas. Ella será la base de una corriente popular en la que, más que una preocupación formal (el pueblo no llegó a entender ese arte elegante e ilustrado de origen griego), predominaba la inquietud narrativa y simbólica, junto al gusto por la captación psicológica.
tradición helénica: para satisfacer la demanda de personas de alto poder adquisitivo de la nueva “capital del mundo” se encargó la producción artística a artistas griegos, que iniciaron la copia de obras de arte griegas famosas en talleres romanos, a lo que se unió la compra directa o el saqueo de dichas esculturas ante el frenesí coleccionista que se introdujo entre los negotiatores romanos. Era necesario poner, a nivel cultural, a la gran potencia a la altura de sus dominados. Esta corriente helenizante o aristocrática tendrá su culminación en la época de Augusto (neoaticismo) donde se impone, en la medida de lo posible, el idealismo griego junto a diversos efectos pictóricos como la profundidad espacial (Ara Pacis) y la repetición de recursos formales y esquemas compositivos (Doríforo-Prima Porta; friso de las Panateneas-Cortejo del Ara Pacis) cuando no la copia de obras. Habrá que tener en cuenta además que la tradición que encuentra Roma en Grecia es la helenística y no la clásica, mucho más cercana a lo que serán las necesidades romanas.


Características generales



Fusión de elementos al servicio de las nuevas necesidades. Como en el caso de la arquitectura, la escultura recoge influencias y tradiciones varias y las adapta a las nuevas necesidades representativas que tanto el Estado como las nuevas elites tienen
Realismo. Si un elemento define la plástica romana ese es el realismo y el gusto por la narrativa y la historia frente al idealismo y alegoría griegas.
El hombre como eje de la representación. El tema predilecto será la figura humana, pero no una idealizada, sino sobre todo reflejo del ciudadano romano (realismo) de ahí la preferencia por las figuras vestidas (mostrar su rango y posición) y por el busto, algo impensable en época griega. De especial interés será el desarrollo del retrato femenino, que seguirá las pautas del masculino pero acentuando su sentido ornamental, por ejemplo en el peinado, gracias al cual se puede seguir su evolución cronológica. (aplastado y con raya en medio de Augusto, alto y con rizos en los Flavios (Dama de la permanente), recogido en la nuca con Marco Aurelio). Igualmente se desarrolla un gran interés por la narrativa y la historia con fines conmemorativos y por supuesto se mantiene el interés por la representación mitológica aunque con mucha menor intensidad que en época griega.
Una escultura del poder. Carácter conmemorativo y propagandístico. Desde el primer momento, más que su belleza, se usa de la escultura como elemento propagandístico y simbólico. Mostrar por un lado la grandeza de Roma y su poder y la asociación a la civilización clásica. Pero también el prestigio de los magistrados y emperadores. Es una afirmación de autoridad y de unión, constituye el símbolo que domina a la multitud de los ciudadanos y que hace presente el Imperio, potencia y razón de toda la vida (multiplicación de estatuas en todas las ciudades)
Variedad y riqueza de los materiales. Aunque fundamentalmente serán el bronce y el mármol, también se utilizaron materias como la cerámica y el vidrio, el hueso, la madera,… y materiales preciosos como el oro y la plata tanto en bulto redondo como en relieve
Gran perfección técnica. Son los artistas griegos (era una actividad en principio despreciada por los romanos) los que desarrollan un trabajo artesanal caracterizado por el detallismo, la precisión del modelado y su capacidad perspectiva en la mejor tradición helenística.
Desarrollo de variadas y nuevas tipologías. Las enormes necesidades representativas del imperio utilizan de las fórmulas tradicionales como la escultura exenta en retratos de cuerpo entero como nuevas fórmulas como el busto impensable entre los griegos (mutilación). A ello se une el relieve para decorara los diferentes edificios conmemorativos (arcos de triunfo, columnas, altares,…)
Discontinuidad evolutiva. Aunque es posible apreciar una evolución de una escultura republicana más realista hacia otra imperial más idealizada (divinización del poder), ésta presenta variaciones en función de las diferentes dinastías y hacia la época bajo-imperial se imponen concepciones menos preocupadas por la belleza formal que por la narración y el simbolismo.


SENTIDO Y SIGNIFICADO



Roma parte del gran pasado helenístico, adaptándolo, transformándolo, pero siempre con unos propósitos claros.

No interesa tanto el goce estético o la búsqueda de la belleza absoluta a partir de unas reglas.

El objetivo, aparte del embellecimiento de un espacio público o un hogar, siempre está relacionado con el comitente: mostrar su prestigio, gusto y poder

La llegada del imperio reforzará estos criterios nacidos en época helenística y consolidados con el proceso de expansión republicana.

La escultura al servicio del poder imperial se plasma tanto en los retratos imperiales como en la riqueza monumental del marco urbano, el decorado de la vida cotidiana y el lujo de los lugares de ocio:

En ese sentido el relieve histórico y su carácter propagandístico y conmemorativo cobra un papel fundamental.
Junto a él, el retrato del emperador que debe adornar todos los lugares públicos a lo largo del imperio.
Esta omnipresencia plástica refuerza la idea del Estado y su imperator, transmitiéndose la impresión de vivir bajo el mejor de los mundos posibles: una cultura civilizada, un imperio de la paz, un alto nivel moral y un bienestar general. En fin, este lenguaje transmitía la idea de pertenencia a una “cultura clásica”.

Como lo logrado era perfecto, no era necesaria su transformación, de ahí el carácter relativamente estático y uniforme de la cultura (abundarían las reproducciones o el virtuosismo). La estabilidad de las imágenes contribuyó así también a la estabilidad del sistema socio-político.





TIPOLOGÍAS



Retrato



En la época helenística comenzó a cultivarse de forma generalizada heredándose por Roma. Su idealismo y belleza formal atraerán a las clases acomodadas y al poder político. Sin embargo tendrá un carácter muy distinto de la estatuaria griega más clásica que no hubiera concebido la representación exclusiva de la cabeza, o sistemas casi industriales de producción de cuerpos a los que simplemente se les cambiaba el rostro. Estos elementos vienen de la herencia etrusca y sus bronces así como de las tradiciones centro-itálicas del mos maiorum que forzaron el mantenimiento del realismo en la representación más o menos idealizado según el periodo. La representación no hizo sino adaptarse al carácter del pueblo romano.

No se mantendrá constante sino que evolucionará desde el realismo republicano hasta la idealización imperial y la simplificación del periodo tardorromano. Las tipologías serán muy variadas, desde bustos a sedentes, ecuestres, de medio cuerpo, de cuerpo entero...



Relieve



El relieve romano se vincula generalmente a un marco arquitectónico conmemorativo. Así aparece en arcos triunfales (medallones, frisos, enjutas e intradoses), altares, monumentos funerarios, sarcófagos y columnas conmemorativas. En ellas, frente a las alegorías y mitos griegos, se plasman las hazañas militares y políticas de Roma, definiendo el llamado “relieve histórico”, el más importante de todos y con un claro carácter propagandístico.

En lo que se refiere a sus características generales (que presentarán más o menos importancia en función del periodo):

Perfección técnica: precisión en el modelado y pulimento, detallismo, gradación del relieve…
Carácter propagandístico. Elemento básico que se mantiene durante todo el periodo. Frente a las alegorías y mitos griegos, Roma lo utiliza como modo de conmemorar y perpetuar las hazañas desarrollando el “relieve histórico”;
El realismo acusado, que responde al deseo de abandonar cualquier intento de idealización o deformación de la realidad (desde el realismo visual del arco de Tito al realismo documental/conceptual esquematizado de la columna trajana);
La plasmación de profundidad y la búsqueda del ilusionismo espacial en las obras (la gradación del relieve desde el alto al bajorrelieve, la inserción de elementos arquitectónicos o paisajísticos, la composición,… para buscar la profundidad como en el arco de Tito) ;
Carácter narrativo donde se suceden las imágenes como si de una secuencia fílmica se tratase (columna Trajana), lográndose un marcado ritmo compositivo gracias al cambio de las diversas actitudes de los personajes que gozan de una movilidad y riqueza gestual que hacen el relieve enormemente dinámico.


EVOLUCIÓN



Periodo republicano



En lo que se refiere al retrato, aunque muchos no se han llegado a identificar, debían de representar a personajes preponderantes de la época. De hecho, en los primeros tiempos, la ley sólo permitía retratos a los patricios que habían ejercido cargos públicos (ius imaginum). Una vez que moría el pater familias, el escultor sacaba un vaciado de cera del rostro del cadáver, que se pintaba en colores lo más reales posibles; estas mascarillas se guardaban en habitaciones de la clase patricia destinada únicamente a este fin. Y es que las familias contaban con un árbol genealógico de esculturas y si uno de sus miembros la abandonaba tenía el derecho de llevarse una copia a casa.

En poco tiempo se puso de moda perpetuar estas mascarillas en vaciados de bronce y mármol, pudiendo ser transportadas las copias a los nuevos hogares. De ello se derivó el extremo realismo de sus rostros se debía al uso de mascarillas funerarias como moldes, algo ya utilizado por los etruscos, lo que provocaba en ocasiones una cierta rigidez gestual, casi cadavérica. Simultáneamente, los vivos también desearon efigiarse, mostrando predilección por la absoluta fidelidad al modelo.

Por ello, sobre todo al principio, el retrato tuvo una importancia política y de casta (aristocracia senatorial) más que artística. Junto a ello estaba el papel religioso-funerario, las creencias en el “más allá” y en el difunto como intermediario, y los ritos funerarios familiares.

El resto del cuerpo, que normalmente portaba una toga como símbolo de distinción, era frecuentemente realizado en serie por talleres especializados que sólo se individualizaban a partir de sus cabezas (Arringatore, Brutus Barberini). La línea vertical predominaba en estos bloques cilíndricos, marcando un eje de simetría en la figura, que refleja un desarrollo ascendente sólo quebrado por las líneas angulares de los pliegues de los paños y la túnica recogida. Las masas se acentúan en el centro de la figura y se aligeran en los pies, unidos a una peana.



Periodo imperial



Se iniciará un periodo de idealización de influencia griega (los llamados talleres neoáticos de la época de Augusto) que tiene como objetivo la magnificación de la figura del emperador, de estirpe casi divina. En esta línea se situarán las distintas estatuas (general, cónsul, pontífice máximo, dios) de Augusto para las que no parecen pasar el tiempo (Prima Porta). Dicha transformación y simbiosis están presentes en el relieve del Ara Pacis donde se funden, por un lado, la tradición clásica de representación de un tema a través de la alegoría (Tellus), y por otro, la procesión de la familia imperial el día de la inauguración del altar, un hecho histórico concreto (que además tomará como modelo el friso de las Panateneas).

En cualquier caso la estatuaria tiene un carácter propagandístico, difundiéndose por el Imperio la imagen que cada soberano quiera dar y siguiendo un modelo oficial. (los artistas de provincia reproducirán estos modelos con más o menos fortuna). Este nuevo retrato público e idealizado en mayor o menor medida se alejará pues del retrato republicano privado y realista. Estas estatuas se convierten en el símbolo del Estado y cientos de ellas se envían a las provincias para ser situadas en los lugares preeminentes.

A partir de aquí se produjeron otras novedades iconográficas y técnicas, observables en el atuendo, la moda en el peinado femenino, el uso de la barba en los hombres, el claroscuro entre la tersura de la piel y la cabellera crespada, o la incisión de la pupila y el iris sustituyendo al globo ocular liso. A efectos de clasificación formal, cambios muy acusados se dieron en los retratos de medio cuerpo, en los que el busto va creciendo poco a poco. Con Los Julio-Claudios llega a las clavículas, con los Flavios desciende hasta los hombros, con Adriano se representan los pectorales y parte de los brazos y a partir de los Antoninos el torax completo.

En lo que se refiere a la imagen, tras el idealismo de los julio-claudios, el retrato de la etapa flavia abandona la corrección formal de la época precedente y se inclina por la tradición romana de las representaciones realistas. A partir de Adriano retorna la corriente idealista de influencia griega (manifestada sobre todo en los retrato de Antinoo, su favorito) y aparecen los personajes barbados, marcándose la pupila y el iris por medio de la trepanación. Los retratos de los Severos cambian la estética, algo ya anunciado con los Antoninos (Marco Aurelio, Lucio Vero), cargándose de expresividad y de penetración psicológica (inseguridad, angustia, miedo de los retratos de Caracalla) así como de cierto barroquismo y gusto por los cabellos sueltos muy pictóricos labrados por trepanación, que contrastan con las superficies faciales lisas.

El relieve experimentará igualmente cambios desde el idealismo y la perfección formal de la época de Augusto aunque esta corriente siempre esté presente durante el periodo alto-imperial. En época flavia el interés se centra en la profundidad y la representación ilusionista del espacio (arco de Tito) aunque se mantienen las tendencias clasicistas (relieves de Domiciano). A partir de Trajano surge con fuerza el “relieve narrativo” que aparece en grandes monumentos conmemorativos (columna trajana) que sacrifica la belleza formal y la perspectiva en aras de un lenguaje comprensible. Pero, a la vez, persiste un relieve clasicista, aúlico, que enlaza con Augusto sobre todo a partir de Adriano y los Antoninos (pedestal columna antonina, relieves de Marco Aurelioy Adriano en el arco de Constantino).

Una mención especial merecen los sarcófagos, paralelepípedos regulares decorados en tres de sus caras con escenas de la vida del difunto, mitológicas, vegetales y algunas bélicas que irán caminando hacia una temática cristiana. Su estructura decorativa será muy variada: desde los medallones con el retrato del difunto (imago clipeata) a los strigilos, pasando por una decoración frontal que deja gran espacio a los motivos escultóricos (sarcófago Ludovisi), bien con una única escena o divididos en bandas o verticalmente por columnas. A partir del siglo III, su importancia aumentó de tal modo que sarcófagos y retratos fueron prácticamente los únicos tipos de escultura realizados.



Periodo bajo- imperial



Como ya comentamos, las razones de los cambios estéticos de este periodo parecen estar en la crisis económica y política del Imperio y en la llegada con fuerza de nuevas corrientes culturales y religiosas provenientes de Oriente.

La primera consecuencia de este proceso fue la degradación técnica que sufrió la escultura (crisis de los talleres, reducción de encargos). Unido a ello, y tal vez en parte como su consecuencia, se produjo una simplificación de las formas, de los rasgos y detalles. De esta forma, la escultura que se desarrolle puede considerarse “anti-clásica”. Los retratos se deshumanizan. Se abandona paulatinamente cualquier atisbo de realismo e idealización. A partir del siglo IV los artistas no se preocuparán tanto del refinamiento, la perfección formal y la armonía. Se tiende a una esquematización que aleja al emperador de la sociedad.

Será un arte más intelectualizado, menos sensible y más espiritual, donde dominan una serie de convenciones como la perspectiva jerárquica y se es capaz de destruir las proporciones para expresar ideas. Tratan de conseguir nuevos efectos destacando algunos rasgos concretos que reflejen las potencias anímicas de la persona: los ojos adquieren mayor volumen e importancia, en un proceso de simplificación y esquematismo tendente a reforzar la expresividad.

Tras el Edicto de Milán en el 313, de libertad de culto para los cristianos, comenzará a desarrollarse una nueva iconografía de simbolismo cristiano durante los últimos años del Imperio (moscóforo, crismón, pez, trigo).

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