jueves, 10 de diciembre de 2009

COMENTARIOS ARTE ROMANO

CONQUISTADORES DEL MUNDO





Pompeya, una ciudad romana, nos mostró muchos elementos del arte helenístico, pues el arte permaneció más o menos inalterable mientras los romanos conquistaron el mundo y fundaron su propio imperio sobre las ruinas de los reinos helenísticos. La mayoría de los artistas que trabajaron en Roma fueron griegos, y la mayorái de los coleccionistas romanos aquirían obras de grandes maestros de Grecia o copias de ellos. Sin embargo, el arte cambió.
Roma se hizo dueña del mundo y forzosamente esto debía indicir en su arte.
A los artistas les fueron encomendadas nuevas tareas y tuvieron que acomodar a ellas sus métodos. Las realizaciones más sobresalientes de los romanos tuvieron lugar, probablemente, en la arquitectura civil. Todos conocemos sus carreteras, sus acueductos, sus baños públicos. Hasta las ruinas, en efecto, las que hicieron imposible que los siglos posteriores olvidaran la grandeza que tuvo Roma.
La más famosa de las ocnstrucciones romanas es quizá, el coso conocido como Coliseo.



Es un edificio romano característico que ha llenado de admiración a todas las èpocas. En conjunto se trata de una estructura utilitaria con tres órdenes de arcos, uno sobre el otro, para sostener los asientos del anfiteatro. Pero el arquitecto romano cubrió esos arcos con una especie de pantalla de formas griegas. En realizada aplicó lo stres estilos de construcción empleados por los griegos. El primer piso es una variante del estilo dórico- incluso se conservaron las metopas y los triglifos; el segundo piso es jónico; y el tercero y cuarto de semicolumnas corintias. Esta combinación de estructura romana con formas griegas u órdenes ejerció enorme influjo sobre los arquiectos posteriores. Si paseamos la vista en torno a nuestras ciudades, econtraremos fácilmente los testimonios de este influjo.

Seguramente ninguna de las creaciones arquitectónicas dejará impresión más duradera que los arcos de triunfo que los romanos erigieron por todo su imperio. En Italia, Francia, el norte de África y Asia.


Arco de Tiberio en Orange Francia Meridional

La arquitectura griega se componía por lo general de unidades idénticas y lo mismo es cierto en el Coliseo, pero los arcos de triunfo utilizan los órdenes para enmarcar y acentuar el gran paso central, así como para flanquearlo con aperturas más estrechas. Se trataba de una disposición que se podía emplear en la composición arquitectónica del mismo modo que se utiliza un acorde musical.
La característica más importante de la arquitectura romana es, no obstante, el uso del arco. Este invento intervino poco, o nada, en las construcciones griegas.
Construir un arco con piedras independientes en forma de cuña constituye una difícil proeza de ingeniería. Una vez dominado este arte, el arquitecto pudo emplearlo en proyectos cada vez más atrevidos. Pudo prolongar los pilares de un puente o de un acueducto, e incluso llevar su aplicación a techos abovedados. Los romanos se convirtieron en grandes expertos en el arte de abovedar en virtud de varios recursos técnicos.
El más maravilloso de los edificios es el Panteón


El templo de los dioses es el único templo de la antiguedad clásica que sigue siendo aún lugar de adoración, pues en la primera época del cristianismo fue convertido en iglesia, lo que le preservó de la ruina. Su interior es una gran estancia circular que posee, en lo alto de su bóveda, una abertura a través de la cual se ve el cielo.
NO hay ningún otro vano, pero todo el recinto recibe amplia iluminación desde arriba. Conozco pocos edificios que cominquen tan impresión de armonia serena. NO se experimenta ninguna sensación de pesadez. Las enormes bóvedas parecen desplegarse con naturalidad sobre el visitante, como una repetición de la bóveda celeste.
Fue característico de lso romanos tomar de la arquitectura griega lo que les gustaba y aplicarlo en todos los terrenos. Una de sus necesidades principales ocnsistió en poseer buenos retratos con expresiond e vida.
Éstos desempeñaron su papel en la primitiva religión de lso romanos. Fue costumbre llevar imágenes de lso antepasados, moldeadas en cera, en las procesiones funerarias. Apenas cabe dudar de que este uso haya estado en relación con aquella creencia del Egipto antiguo según la cual la imagen de las personas conserva su alma.
Posteriormente, cuando Roma se convirtió en un imperio, el busto del emperador siguió siendo contemplado con religioso temor. Sabemos que cada romano tuvo que quemar incienso delante de este busto en señal de fidelidad y obediencia, y que la persecución de los cristianos se inició por la negativa de aceptar esta exigencia.
Lo extraño es que, pese a su solemne significación, los romanos permitiesen que fuesen realizados con gran verosimilitud, sin intentos halagadores, incluso pudieron emplear mascarillas adquiriendo así un sorprendente parecido, y a la vez el artista adquiría un gran conocimiento de la estructura y rasgos de la cabeza humana.
Sea como fuere conocemos a Pompeyo, Augusto, Tito o Nerón casi como si hubiéramos visto sus rostros en los noticiarios.
No hay propósito de halago en el busto de Vespasiano

No hay nada que pretenda conferirle apariencia de dios. Puede ser un opulento banquero o el propietario de uan compañía de navegación. Sin embargo, nada resulta mezquino en este retrato romano, pues del modo que fuere el artista consiguió otorgarle apariencia de vida sin caer en lo trivial.

Otra tarea que los romanos encomendaron al artista resucitó una costumbre que hemos visto en en el antiguo Oriente. También ellos deseaban proclamar sus victorias y describir sus campañas.




Columna trajana

Trajano, por ejemplo, erigió una gran columna para mostrar en una crónica plástica sus guerras y sus triunfos en Dacia, la Rumanía actual. Allí se ve a los legionarios romanos saqueando, combatiendo y conquistando. Toda la habilidad conseguida durante siglos de arte griego es puesta a contribución en esas hazañas que son un auténtico reportaje de guerra.
Pero la importancia que los romanos concedieron a una cuidada representación de todos los detalles, así como a la clara narración que fijaría los hechos de la campaña, contribuyó a variar el carácter del arte.
Ya no fue el propósito más importante el de la armonía, el logro de la belleza o la expresión dramática. Los romanos eran gente práctica y se preocupaban menos que los dioses de los dioses.
Con todo, sus métodos plásticos de narrar proezas de los héroes resultaron de gran valor para las religiones que entraron en contacto con su dilatado imperio.

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